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Mostrando las entradas de septiembre, 2021

Caracas a través de sus terremotos

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  Santiago de León de Caracas siempre ha sido una ciudad de riesgos. Fundada, en 1567, en un valle fértil de topografía abrupta, sometido a la acción ¡terrorífica! del sistema de fallas de San Sebastián -por no hablar de los otros-, la ciudad ha padecido a lo largo de cinco siglos de historia más de 700 sismos sentidos y 4 terremotos destructores; a saber, el sismo de San Bernabé del 11 de junio de 1641; los terremotos del jueves santo del 26 de marzo de 1812; el sismo de San Narciso del 29 de octubre de 1900 y el terremoto Cuatricentenario del 29 de julio de 1967. Adicionalmente, durante el siglo XVIII, Caracas fue sacudida por el terremoto de Santa Úrsula, ocurrido el 21 de octubre de 1766, importante evento sísmico con probable epicentro en la región oriental del país. De estos terremotos, los más devastadores fueron los eventos ocurridos en 1641 y 1812, los cuales no solo arrasaron con las construcciones más importantes de la ciudad sino que frenaron su expansión y evolució...

El primer terremoto de Caracas

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  El primer sismo importante registrado históricamente en la ciudad de Caracas, ocurrió entre las 8 y las 9 de la mañana del 11 de junio de 1641, día de San Bernabé. Este terremoto sacudió una ciudad paupérrima, construida en barro y madera, pero además, desprevenida, ya que los habitantes de Caracas nunca habían experimentado un sismo destructor: si en pleno siglo XXI, los terremotos son uno de los fenómenos naturales más aterradores, solo imaginen el miedo que provocaban por allá, en los años 1600. Por otra parte, el clima político de la ciudad estaba enrarecido por la violenta pugna entre el gobernador Ruy Díaz de Fuenmayor y el obispo Mauro de Tovar. Este último había llegado a Caracas en diciembre de 1640 así que para el momento en que ocurrió el sismo, fray Mauro había pasado seis meses despachándose a su gusto contra el gobernador y los vecinos, señalándolos como pecadores incorregibles que más temprano que tarde atraerían la ira de Dios. Sin embargo, los factores determ...